Read More

El equipo de Dipsofilms disfrutaba fraternalmente de su primera comida de Navidad como jóvenes emprendedores. Eligieron un lugar acorde a la solemnidad de un momento tan especial. Las Brasas del Tío Manolo es uno de los ejes de la antigua ruta de la carne asada y el vino con gaseosa, otra de tantas particularidades que están desapareciendo en nuestra ciudad. Tras degustar una cuidada selección de texturas animales, entre los que destacaba una sabrosísima codorniz, repartida según el rito medieval del descuartizamiento asimétrico, el tesorero lanzó la bomba.

- Econòmicament enfonsats.

Ese era el escueto titular del informe económico de nuestro primer año de existencia. La cruda realidad. Tras irrumpir en el mundo del documental con una discreción ejemplar, y pese a superar la barrera psicológica de los 100 seguidores en Twitter, las cuentas no cuadraban.

 

FOTO1

 

En las facultades de matemáticas algún día se estudiará la perfección de la “recta de Xevi” al lado de otros fenómenos como la “campana de Gauss”. Lo cierto, sin embargo es que, ahora por ahora, estamos bien jodidos. La intensa rojez de nuestras cuentas provocó un cataclismo emocional que tuvo que ser neutralizado con una selección de los mejores licores de sobremesa entre los que se coló, de manera inesperada, un aceite de oliva muy útil para lubricar el esófago y hacer más llevadero el mal trago. Pese a las malas perspectivas, decidimos levantarnos y seguir adelante, con paso firme aunque levemente basculante. Inasequibles al desaliento reforzamos nuestro pacto de sangre con una improvisada sesión de villancicos destacando una versión un tanto picante del clásico francés “Voyage, voyage”. 2015 debía ser el año de nuestro despegue y 2015 empezaba en Budapest.

 


Foto2

Foto3

Foto4

 

Aterrizamos en la capital del porno europeo con la misión de rastrear los orígenes de Elmyr de Hory. Nuestro guía era el norteamericano Jeff Taylor, experto en el mercado del arte húngaro. Otro loco por Elmyr, tal como comprobamos en nuestro primer encuentro en Springfield, el primero de nuestros impulsivos y ruinosos viajes. Fieles al compromiso con la innovación le encargamos a nuestro invitado las tareas de producción y de búsqueda de un apartamento. El resultado fue un éxito para nuestro confort aunque agudizó la pendiente de la “recta de Xevi”. Tras encontrarnos en un glamouroso buffet libre del centro de la ciudad, Jeff nos propuso sacudirnos el jet lag con una visita a los célebres baños públicos de Széchenyi donde la obsesión enfermiza del director por unas jóvenes japonesas en ropa interior fue castigada con una infección de oreja que todavía arrastra.

 

Foto5

 

 

Tras alquilar una furgoneta de siete plazas, que en realidad era de cinco, destituimos al productor como encargado de alquilar coches, recogimos a Jeff y nos dirigimos hacia la frontera con Rumanía. Nuestro primer objetivo era el villorro de Biled, históricamente integrante de la nación húngara. En 2010, la última pariente viva de Elmyr reveló a Jeff que nuestro hombre pasaba los veranos allí, en la mansión del abuelo materno, un burgués adinerado gracias a su próspera fábrica de ladrillos. Añadió, además, que posiblemente en ese contexto, a Elmyr le entraron las ínfulas de convertirse en un hombre rico aunque declinara adoptar la ética currante de su abuelo. Ya que la fuente tenía 94 años en el momento de la entrevista, decidimos que sería bueno comprobar si quedaba algún trazo del paso de Elmyr por Transilvania. Del abuelo conocíamos sólo el apellido, Tenner. De Transilvania que es tierra de vampiros. El director de fotografía fue el único que tuvo la lucidez de protegernos con una cabeza de ajo colgando del retrovisor.

 

Foto6

 

Atravesamos la insoportable llanura húngara atendiendo a las contextualizaciones permanentes de Jeff quien nos ilustró ampliamente sobre las vicisitudes de la vida en el campo durante el Imperio austro-húngaro y otros éxitos del Rock n’roll. Asaltamos una antigua granja colectiva que parecía estar abandonada en busca de los rastros de la fábrica de ladrillos. El pasaje era espectacularmente desolador. Varios edificios apostados en proporción simétrica que parecían competir a ver cual conseguía acumular más nieve en sus destartalados tejados sin acabar de desprenderse del todo. Sólo el sonido lejano de una radio nos hizo temer sobre la presencia humana. Nos acercamos al edificio y Jeff, tras aporrear insistentemente la puerta sin éxito, decidió aplicar la ley Corcuera para descubrir, atónito, que, en efecto, el lugar estaba abandonado aunque alguien se había dejado la radio encendida, quizás, en 1989.

Ese primer fracaso no nos desanimó y nos dirigimos al cementerio. Jeff especulaba sobre la ubicación de la tumba en un anexo del camposanto adecentado para judíos. Sorprendentemente, el muy jodío tenía razón y, al ladito de la entrada principal encontramos una tumba aislada, protegida por un primitivo sistema de alambrado que remitía a “La gran evasión”. Jeff se acercó y, entre la gruesa capa de moho, pudo leer el apellido Tenner.

 

Foto7

 

La Asociación Internacional de Documentalistas (WTF, en sus siglas en inglés) establece que en estos casos el equipo de producción debe dirigirse a la autoridad local para solicitar una autorización para acceder al recinto a poder ser después de rellenar montañas y montañas de formularios. Pero Jeff es norteamericano así que decidió reventar la valla y empezar a rascar la lápida frenéticamente con el método de rascar una piña que, seguramente, aprendió durante el visionado de las escenas eliminadas de “Indiana Jones y la última cruzada”.

 

Foto8

 

Ante la inminencia del ocaso y la perspectiva de estar de pie durante horas a -4ºC mientras Jeff daba rienda suelta a su locura, el equipo de producción decidió trasladarse al badulaque local para improvisar un kit de profanación de tumbas. Aquella rumana nunca olvidará a los dos colgados que se plantaron en su tienda pidiendo, en un idioma extraño, plastidecores, hojas, un cepillo, un sifón y un trapo. Cabe destacar la pericia del productor quien, ante el grave problema de incomunicación aportó dos nuevos vocablos a la neo-lengua global, “cepillul” y “trapul”. El kit funcionó a la perfección y tras unos minutos de emoción conseguimos revelar el contenido de la lápida que nos dio información jugosa sobre el abuelo de Elmyr y que deberéis esperar al estreno del documental (en 2034) para conocer, mamones.

 

Desde aquí queremos mandar un sentido agradecimiento a los habitantes de Biled que nos ignoraron olímpicamente durante nuestro ilegal acto de profanación. Especialmente a la policía, que se mantuvo toda la tarde haciendo un absurdo control de velocidad en la carretera principal y que nos multó con 20 euros tras certificar que circulábamos a 66 km/h por una vía de 50. Al volante iba el tesorero quien, dando una nueva muestra de su mente racional decidió que nuestras cuentas no podían resistir ese dispendio y decidió abandonar el país convirtiéndose en un fugitivo por el bien de la compañía.

 

Foto9

 

P.D: El resto del rodaje transcurrió entre el archivo histórico judío de Budapest, la Galeria Nacional, el barrio de Buda, la antigua calle del Mercado y un local de strip tease. Hubo revelaciones interesantes y jugosas anécdotas como la del huevo colgando. Pero para que nos vamos a engañar. Vuestra capacidad de atención, mermada tras tantas horas ante vuestros Smart-phones, os impediría seguir un relato pormenorizado de los hechos.

 

Foto10IMG-20150103-WA0008Foto12Foto11Foto14Foto15



Y colorín, colorado… este cuento, por desgracia para nuestras finanzas, todavía no ha terminado…

Escribir un Comentario